













Ubicada en el tradicional Barrio Las Palmas de Santa Cruz de la Sierra, la Vivienda JJ (460 m² construidos sobre 480 m² de terreno) representa una elegante reinterpretación de la arquitectura de corte clásico. A diferencia de las líneas minimalistas, esta residencia abraza un lenguaje estético atemporal, priorizando la simetría, el refinamiento en los detalles y una presencia señorial que enriquece su entorno urbano.
La volumetría exterior se distingue por sus líneas sobrias y proporciones equilibradas. La fachada principal destaca por un pórtico que jerarquiza el ingreso, flanqueado por faroles de estilo tradicional y grandes ventanales, algunos rematados con delicados arcos de medio punto. Los balcones, protegidos por barandas de hierro forjado con motivos ornamentales, junto con las sutiles molduras perimetrales, aportan un ritmo clásico que dota de identidad y prestancia a la edificación.
Al cruzar el umbral, el interior sorprende con un vestíbulo de doble altura dominado por una majestuosa escalera helicoidal. Los peldaños de piedra clara, la baranda de hierro forjado artesanal y el imponente candelabro de cristal actúan como el eje escultórico de la casa. Sin embargo, la Vivienda JJ está pensada para la dinámica de la vida contemporánea: la planta baja fluye hacia una cocina de diseño moderno, protagonizada por una gran isla de mármol y mobiliario de líneas limpias, que se integra de manera armónica con el comedor formal.
Fiel a la vocación de disfrutar el clima de la región, los espacios sociales interiores se abren a través de grandes ventanales corredizos hacia la fachada posterior. Aquí, una generosa galería techada con arcos rebajados alberga un área de churrasquera y un lounge al aire libre, conectando la sofisticación del interior con la frescura del jardín privado. Es una residencia donde el clasicismo arquitectónico convive en perfecta armonía con el confort moderno.